Los piercings orales —en la lengua, labios, mejillas o frenillo— son una forma de expresión personal cada vez más común entre jóvenes. Lo que muchos no saben antes de decidir es que la boca es uno de los entornos más hostiles del cuerpo para un piercing, y que las complicaciones dentales pueden ser permanentes e irreversibles.
Los riesgos más frecuentes
1. Fractura dental
El metal del piercing (especialmente los de lengua) golpea constantemente contra los dientes al hablar, comer o simplemente al mover la lengua. Estudios publicados en la Journal of the American Dental Association encontraron que hasta el 47% de los portadores de piercing en lengua desarrollan fracturas de esmalte o fractura de bordes incisales, principalmente en los dientes frontales inferiores.
2. Recesión de encías
Los piercings de labio rozan continuamente contra la encía de los dientes inferiores. Esta fricción repetida puede causar retracción gingival: la encía se “jala” hacia abajo, exponiendo la raíz del diente. La recesión de encías no se regenera espontáneamente.
3. Infección
La boca contiene millones de bacterias. Una herida fresca (el orificio del piercing) en ese ambiente puede infectarse con facilidad. Aunque la mayoría de infecciones son menores, en casos raros pueden derivar en abscesos o infecciones que se propagan a estructuras adyacentes.
La lengua tiene una vascularización muy rica. Una lesión en la lengua por piercing mal colocado o infectado puede causar hemorragia significativa que requiere atención médica urgente.
4. Daño en implantes o restauraciones
Si tienes coronas, carillas, implantes o restauraciones de composite, el metal del piercing puede dañarlas o aflojarselas con el impacto repetido.
¿Qué hacer si ya tienes uno?
- Limpia el orificio con enjuague bucal sin alcohol dos veces al día.
- Evita girar o manipular el piercing frecuentemente.
- Informa a tu odontólogo sobre el piercing en cada visita.
- Ante cualquier signo de infección (hinchazón, pus, fiebre) consulta inmediatamente.
- Considera usar una bola de plástico en lugar de metal para reducir el impacto en los dientes.
¿Hay piercings más seguros que otros?
Ningún piercing oral es completamente seguro para los dientes. Los de lengua tienen el mayor riesgo de fractura dental; los de labio tienen mayor riesgo de recesión gingival; los de mejilla son los menos frecuentes pero con mayor riesgo de infección.
Si decides ponerte uno, hazlo con un profesional certificado, con materiales de titanio (menos alérgeno que el acero quirúrgico) y mantén controles dentales regulares.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional odontológico.