El chupete y el biberón son parte de la vida cotidiana de millones de bebés. Aportan consuelo, alivian la ansiedad de succión no nutritiva y facilitan la alimentación. Pero hay una pregunta que muchos padres se hacen tarde: ¿a qué punto estos hábitos empiezan a afectar los dientes y la mordida de mi hijo?
Hasta qué edad son relativamente seguros
Los primeros 2 años de vida, el uso moderado del chupete tiene impacto mínimo en el desarrollo dental. Los tejidos de la boca en esta etapa son muy elásticos y se recuperan bien cuando se abandona el hábito a tiempo.
El problema comienza cuando el hábito persiste más allá de los 3–4 años, especialmente cuando los dientes permanentes ya están preparándose para erupcionar.
Qué puede causar el uso prolongado del chupete
- Mordida abierta anterior: Espacio entre los dientes frontales superiores e inferiores cuando la boca está cerrada — la forma del chupete “empuja” los dientes hacia afuera.
- Mordida cruzada posterior: Los dientes posteriores superiores quedan dentro de los inferiores. El paladar se estrecha por la presión constante.
- Protrusión de los incisivos superiores: Los dientes de adelante sobresalen hacia afuera.
- Alteraciones en el paladar: Paladar alto y estrecho que puede afectar la respiración y el desarrollo del habla.
La buena noticia: si el hábito se abandona antes de los 3 años, muchas de estas alteraciones se corrigen solas con el crecimiento. Si persiste más allá de los 4–5 años, puede requerirse ortopedia maxilar.
El biberón y la caries
El problema con el biberón no es el objeto en sí, sino lo que contiene y cuánto tiempo permanece en contacto con los dientes. El mayor riesgo es:
- Biberón con jugo de frutas, leche con miel o bebidas azucaradas.
- Dejar al bebé dormirse con el biberón en la boca.
- Uso del biberón más allá de los 12–14 meses (la ADA recomienda transición a vaso de entrenamiento al año).
Cómo retirar el chupete gradualmente
- Empezar a limitar su uso después de los 12 meses: solo para dormir.
- A los 18–24 meses, intentar reducir también las noches.
- A los 2–3 años, buscar estrategias graduales: el “hada de los chupetes”, perderlo, etc.
- Evitar el chupete untado en miel o azúcar para calmarlo — riesgo de botulismo y caries.
Si notas que tu hijo ya tiene alteraciones en la mordida por uso prolongado del chupete, una evaluación de ortopedia maxilar puede detectar el problema a tiempo. En Punto Odontológico realizamos valoraciones de desarrollo dental infantil.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional odontológico.